Terapia EMDR
EMDR ( Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento Ocular) es una técnica psicoterapéutica de reprocesamiento emocional indicada espacialmente para el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles acaecidas en la vida del paciente.
Se trata de un abordaje psicoterapéutico innovador, potente y muy eficaz avalado entre otras entidades científicas por la Asociación Psiquiátrica Americana (A.P.A) y la Organización Mundial de la Salud (O.M.S)
Cuando una persona tiene una experiencia de mucho impacto psicológico la información acerca del suceso traumático queda atrapada en su circuito neurológico incluyendo las imágenes, sensaciones somatosensoriales y creencias asociadas al mismo. Como consecuencia, el sistema de procesamiento de información se bloquea y ante estímulos parecidos al suceso original se reactiva la misma respuesta asociada al trauma en situaciones posteriores, y con ella, el malestar emocional y la sintomatología asociada.

Con EMDR se accede al recuerdo de estas experiencias y a toda la información que ha quedado aislada y almacenada de forma excitatoria, con el objetivo de atender, narrar, explicar, legitimar y procesar toda esa experiencia para conseguir integrarla adecuadamente. Con ello, se produce un cambio en el registro de la información facilitándose el desbloqueo emocional y generándose un cambio en el aprendizaje interno y en la forma de funcionar y manejarse en el día a día.
Cuando hablamos de trauma es habitual pensar en experiencias potencialmente impactantes como vivir una guerra o ser víctima de una violación. Pero lo que hace que un hecho sea o no traumático no depende de la dureza del hecho en sí sino del significado y el impacto personal que genera en esa persona. Éste será de mayo o menor magnitud si la persona que vive esa experiencia puede compartirlo con un otro que pueda sostener, legitimar, escuchar y ver su malestar emocional. Por tanto, lo que va a determinar que un hecho sea o no traumático será la posibilidad o no que ha tenido la persona de hablar y compartir lo vivido. En muchas ocasiones, el entorno o el sistema invita a silenciar determinadas experiencias abocando al paciente a un única salida: protegerse a través del síntoma clínico. De este modo, no poder compartir con las figuras de apego experiencias vividas, y tener que negar, tapar y reprimir el mundo interno, va generando una herida emocional en el niño que dificulta su aprendizaje y la adaptación al entorno, interfiriendo en su desarrollo futuro y generando dolor y sufrimiento emocional, así como creencias limitantes sobre sí mismo.
Por tanto, en ocasiones, miradas de decepción, reproche o comentarios recurrentes como “otra vez llorando”, “hay que ser fuertes” o “ menuda tontería” pueden ir generando una herida emocional en el niño que le acompañará en su desarrollo futuro limitándole con sufrimiento acumulado en forma de inquietud, angustia, miedo, irritabilidad o tristeza. Como dice el psiquiatra infantil Boris Cyrulnik, para que haya trauma se necesitan dos golpes: el que da la vida y la falta de sensibilidad del entorno, que comporta que no se pueda expresar ni elaborar el golpe. EMDR permite trabajar sobre esas experiencias que generan emociones bloqueantes y que impiden a la persona desenvolverse libremente, sentirse seguro, confiado, desplegar todas sus potencialidades, fortalezas, y en definitiva, disfrutar de la vida de manera plena.