Adolescencia y Nuevas Tecnologías
Como ya es sabido, la adolescencia es un período especialmente importante en la vida de nuestros hijos, ya que es la etapa de transición de la infancia a la adultez, en el que se desarrollan, establecen y consolidan características fundamentales de la personalidad. La adolescencia implica cambios a nivel físico, psicológico y social, es decir, el adolescente experimenta cambios en su cuerpo, cambios en su estructura de pensamiento, ideas y esquemas mentales así como en la posición y capacidad de desenvolvimiento social. Este proceso conlleva inevitablemente un cuestionamiento de los mandatos y planteamientos familiares adquiridos hasta ese momento para incorporar nuevas formas de funcionar y entender el mundo que permitan diferenciarse y organizar una identidad propia y personal.
Las nuevas tecnologías son un medio de interacción, de comunicación y de organización social. Ofrecen al adolescente un nuevo escenario de y para sus vidas, en una etapa en que los procesos de socialización y de apertura “al otro” y a “lo otro” son fundamentales para la construcción de la personalidad.
Los más jóvenes encuentran en las pantallas una forma de hacer extensible su personalidad (o mejor dicho, una parte) y mostrarla a sus iguales, buscando así reforzarse a través del feedback recibido por éstos.

De este modo, las Tic’s se presentan en esta etapa como un recurso que puede ejercer la función de espejo y puede ser utilizada por muchos adolescentes como una herramienta para construir una imagen de sí mismos. No obstante, esto puede conllevar riesgos ya que permite seleccionar solo aquellos rasgos físicos o facetas de la personalidad que uno valora como positivos ofreciendo una imagen parcial y fragmentada de sí mismo, una imagen en muchos casos idealizada que nada tiene que ver con lo real. Las nuevas tecnologías permiten ocultar los defectos y ofrecer una imagen ideal, una identidad digital. Esto que a primera vista podría ser una ventaja supone un enorme inconveniente y riesgo en la configuración de la identidad y personalidad del adolescente ya que lo oculto siempre vuelve y cuando el adolescente se desconecte de las redes sociales volverá a conectarse con su propia realidad, con sus puntos fuertes y débiles, con sus luces y sus sombras, con sus más y sus menos.
La pantalla se presenta como una herramienta que permite ofrecer una imagen donde esconder lo negativo o las limitaciones: un cuerpo que no es perfecto, dificultades en las relaciones interpersonales, miedos, sentimientos de inestabilidad, etc. Todo ello, dificulta el trabajo necesario e imprescindible que han de hacer nuestros hijos adolescentes de configurar una identidad integrada y realista, asumiendo sus limitaciones, aceptando su imperfección en algunos aspectos y valorando las virtudes y talentos en otros.
Este proceso tan importante facilita el construir una personalidad e imagen completa y segura permitiendo un desenvolvimiento en el mundo más realista y satisfactorio, alejado del control y del miedo. Como ya hemos dicho, lo que no es aceptado e integrado retorna con más fuerza llevando al adolescente y futuro adulto a tener que construir un mundo irreal, a vivir con el miedo de ser descubierto y conectar con la frustración derivada de la desidealización construida.
Por otro lado, el no aceptar y conectar con nuestras limitaciones nos dificulta el buscar recursos que nos permitan mejorarlas, impidiendo de este modo crecer y desarrollar nuestras competencias con la adquisición de nuevas habilidades. Igualmente, se mantendrán estilos evitativos de gestión y relación interpersonal basados en el miedo a decepcionar y a no cumplir las expectativas del otro.
Por tanto, desde MIRA Psicología os proponemos como recomendaciones: acompañemos a nuestros hijos en la gestión y manejo de las nuevas tecnologías. Hablemos con ellos, pasemos tiempo con ellos, interesémonos por sus inquietudes, por sus miedos, por su vida…legitimemos su miedo, su rabia, su tristeza y toda la inestabilidad que acompaña a este periodo, ¿cómo podeos ayudar a nuestros hijos? Con paciencia, con ternura y sobre todo estando a su lado en esta etapa. Aceptando sus dificultades, permitiéndoles equivocarse pero generando la confianza suficiente para que cuando se caigan o tropiecen nos lo cuenten. La protección de nuestros hijos no se garantiza siendo controladores, invasivos o tremendamente rígidos, sino generando canales de comunicación y confianza para que cuando no sepan, estén confundidos o se equivoquen recurran a nosotros y nos lo cuenten.
Si necesitas ayuda estamos a tu disposición en nuestro Centro de Chamberí, te esperamos.
