¿SUFRES DE INSOMNIO?
Las noches se hacen interminables?
Temes el momento de irte a la cama?
Pasas las horas vacías dando vueltas repasando tu vida: tu trabajo, tu pareja, tus relaciones…?
Te levantas más agotado que cuando te fuiste a dormir?
En este artículo vamos a analizar cuáles pueden ser los motivos que pueden estar influyendo en estas dificultades relacionadas con el descanso.
¿POR QUÉ TENGO INSOMNIO?
La función normal del sueño es facilitar el descanso, ayudar al cuerpo y la mente a recargar la energía consumida durante la vigilia y procesar las experiencias vividas a lo largo del día para transformarlas en aprendizajes. Si el sueño, aparentemente, es algo positivo, por qué hay personas que no pueden dormir? Qué puede estar ocurriendo para que la persona se defienda de algo que en principio es bueno para él? Posiblemente la persona esté evitando algo más peligroso y amenazador proveniente del inconsciente y que podría manifestarse durante el reposo.
En este sentido, podemos decir que en la medida que la persona es capaz de digerir las experiencias de su día a día, cuando es capaz de enfrentar las dificultades de la vida y puede elaborarlas, todo ello le ayudará a no generar bloqueos y sensaciones de indigestión. Éstas se reflejarán y estarán dando la lata en el momento que buscamos desconectarnos, es decir, cuando queremos y necesitamos ir a dormir.
El día a día, la aventura que supone el vivir, implica necesariamente que la persona vaya pudiendo aceptar y elaborar tanto las cosas buenas que le pasan como las malas. Este proceso que supone digerir aquello que nos acontece es un trabajo que se realiza durante a vigilia y que se continua y culmina durante el sueño. Qué queremos decir con esto? Es durante el sueño cuando las personas acabamos de elaborar aquello que nos ha sucedido durante nuestro funcionamiento cotidiano, más en concreto, durante una de sus fases, la fase REM, donde se produce el procesamiento de las experiencias que nos han tocado vivir.
De este modo, podemos decir que el insomnio supone un bloqueo en la función elaborativa de la persona, algo está fallando. Ante esto podemos plantearnos… ¿y por qué? ¿qué puede estar ocurriendo? La respuesta será variable y con las peculiaridades de cada caso pero generalmente lo que hay de fondo son limitaciones y dificultades para la adecuada gestión emocional y la consiguiente elaboración psíquica de lo vivido.
Igualmente, experiencias traumáticas en la infancia reprimidas, que no han podido ser registradas por la persona, quedando fuera de su conciencia y por lo tanto sin “digerir”, pueden estar al origen de las dificultades para el descanso, siendo el insomnio la consecuencia de esa experiencia reprimida durante etapas tempranas.
De este modo, el material reprimido vuelve una y otra vez a través del inconsciente, buscando que se mire, que se le dé voz, que se repare…así el insomnio se presenta como un síntoma incómodo que busca reparar lo pendiente, lo que ha quedado irresoluto. No podemos huir del inconsciente porque forma parte de nosotros, de nuestra vida, nuestra historia y nuestros deseos. De este modo, la solución pasa por aceptarla, aunque eso en ocasiones suponga transitar por cosas que duelen pero que nos liberarán y permitirán integrar lo vivido. Todo ello nos permite convivir en calma y en equilibrio, dejando de huir de nosotros mismos o estar en lucha interna permanente.
Si quieres restablecer un sueño reparador el objetivo es localizar la causa de la inquietud y elaborarlo adecuadamente, de este modo, se desencadenará una liberación que permitirá el descanso adecuado.
