PSICOLOGÍA DE LA MUJER
Las diferencias psíquicas entre hombres y mujeres son una realidad con la que convivimos a diario. Tanto por factores genéticos como por variables culturales, que actúan a través de roles y patrones de conducta socialmente impuestos, se condicionan el modo en que hombres y mujeres manifiestan su sufrimiento psicológico y sus diferentes estrategias para afrontar los conflictos psíquicos
Actualmente, nos encontramos con ciertas patologías concretas que tienen que ver con las variables socioculturales. La premisa de la que partimos para plantear la necesidad de una psicología concreta de la mujer es que la exigencia que la sociedad le impone influye en su bienestar emocional. En los últimos tiempos, la mujer siente la obligación de ser buena madre, buena pareja, excelente trabajadora, buena amiga, buena amante, y todo ello acompañado de una imagen exterior perfecta. Resulta imposible cumplirlo y a veces eso genera un gran malestar que a nivel emocional puede derivar en trastornos del ánimo como la depresión y/o trastornos de ansiedad, entre otros.
Esta sobreexigencia a la que se enfrenta la mujer actual se traduce en una sintomatología diaria que se puede manifestar a través de:
- Desánimo, desaliento, debilidad, agotamiento
- Labilidad emocional: cambios de humor que van del enfado a la tristeza o la culpabilidad
- Alteraciones del sueño: somnolencia, insomnio, despertares nocturnos
- Dificultades en la conducta alimentaria: desde atracones a la restricción de la ingesta
- Disfunciones sexuales
- Trastornos por somatización: dolores musculares, alteraciones en el aparato digestivo, problemas de equilibrio, vértigos.
En ocasiones la sintomatología es más difusa y lo que experimenta la mujer es una sensación que tiene que ver con no sentirse a gusto con su vida: con su pareja, con su trabajo, con sus hijos, en sus relaciones de amistad. Es una sensación de malestar general que abarca toda su vida. Es en ese sentir dónde comienza la inseguridad, la incapacidad para tomar decisiones, para pensar de manera fluida, etc. puesto que se ve afectado todo el ámbito físico, psicológico y social.
Además, hay situaciones personales que pueden requerir ayuda profesional por su impacto en la salud emocional de las mujeres:
- Ruptura de pareja
- Maltrato físico, psicológico, sexual, económico y social
- Violencia de género
- Abusos sexuales en la infancia o adolescencia
- Procesos oncológicos
- Ciclos vitales: adolescencia, embarazo- maternidad, menopausia
- Infertilidad
- Duelos de figuras vinculares
- Adicción a los psicofármacos
- No encontrar sentido a la vida
- Necesidad de crecimiento personal
En nuestro Centro de Psicología en Chamberí, hemos visto como el número de mujeres que acuden a terapia va en aumento año tras año, por eso hemos querido dar respuesta a sus necesidades psicológicas ofreciéndoles un tratamiento especializado y personalizado teniendo en cuenta su condición femenina.
Desde MIRA Psicología proponemos una intervención psicológica que provoque un cambio cognitivo, emocional y conductual a nivel personal, partiendo de la situación concreta e individual de cada mujer así como el contexto familiar y social al que pertenece.
